Un nuevo miércoles, una nueva propuesta.
Volví a recorrer un lugar al que había ido
varias veces, y nuevamente, vi cosas que no había tenido en cuenta, como si no
hubieran estado en otras oportunidades, pero con la certeza que si lo estaban.
El Teatro y Centro Cultural San Martín, es un
edificio emblemático de la calle Corrientes, que comenzó muy relacionado a las
artes escénicas y lentamente fue mutando a un lugar que reúne a todas las artes
visuales.
En esta oportunidad, pudimos observar dos
muestras fotográficas bien diferenciadas: “Bien de Familia” de María José D’amico
y otra “Cortázar - Perec en imágenes”. Desde el vamos las dos presentan una
diferente propuesta, la primera mas intima, apartada en un salón y la segunda
en un pasillo, en un segundo piso, que se puede ver desde la misma entrada del
teatro.
Si bien ambas muestras eran completamente
distintas desde el punto de vista visual, ambas tenían una conexión, ya que las
dos funcionaban como propone Dubois: “una copia fiel del mundo, un espejo de lo
real”, pero al mismo tiempo también funcionaban como una transformación de esa
realidad, ya que previo a la toma de la fotografía hubo un sujeto que tomo una
serie de decisiones para que, se leyeran claramente ciertos significados, y
otros haya que imaginarlos o completarlos con las competencias propias de cada
espectador, mediante el carácter indicial.
En ambos casos, es muy interesante la
ausencia total de textos explicativos, o de anclaje bajo cada fotografía lo que
permite que cada uno vaya armando sus propias relaciones y diálogos entre las
piezas, aportandole a ese primer carácter indicial un carácter simbolico.
Luego, salimos caminando por Paraná hasta la Galeria Ignacio
Liprandi, un lugar mágico del barrio de Congreso que poco tiene que ver con el
barrio en sí, mas alla de tener una de las vistas mas hermosas del Congreso de la Nación.
En el tercer piso de un edificio por demás
extraño, desde su arquitectura y detalles. En su interior una propuesta por demás
vanguardista e innovadora de José Alejandro Restrepo, con la ausencia de lienzos,
que fueron suplantados por proyecciones en video y pantallas para ver distintas
propuestas en video y fotografías intervenidas, donde esos sucesos reales son
traducidos en escenas, tal como lo propone Fluser “utilizando nuestra magia
(imaginación) para construir el sentido”.
En todos los casos del recorrido hubo una selección
del autor en cuanto al método utilizado para exhibir su obra, que le aporta una
carga simbólica y la posibilidad de reconstruir el sentido, motivo por el que,
probablemente, mediante otro medio maquínico, esta cambiaría o perdería
totalmente, el sentido original.